Una carta a Twitter

Estoy escribiendo este artículo a un día de mi examen de Derecho de la Información y la Comunicación, en (otro) intento de despejar mi cabeza y evitar el genocidio de ideas. Que estoy hartito de estudiar, vamos. En la mitad derecha de la ventana del portátil, estas palabras. En la mitad socialista, el twitter.

Mi primera imagen de perfil en la que yo salía.

Mi primera imagen de perfil en la que yo salía.

Estimado pajarraco azul:

¡Anda que no me acuerdo de ti cuando eras un enano! Ni sabías español, y eras un feo del carajo. Tanta ventanita y tanta letra me fatigaba, pero me diste buenas excusas para no dejarte allá por 2009 (aunque mi primer tuit fue el 15 de enero de 2010): era una herramienta obligada en mi profesión, tenía mucha proyección de futuro (eso lo dicen todas) y estaban “los famosos”.

Maldito el momento en el que envié mi primer tuit: “quesesto tuaiter?”. Reflejé una ortografía desafortunada, propia de un imbécil novato. No me culpes, coincidía en tiempo que seguía usando Tuenti o Messenger, donde dar patadas a la RAE te hacía mejor persona. Tampoco es que haya dejado de ser un imbécil novato, pero la ortografía (y el autocorrector) cuidan mi estilo.

No sé si te conté que hice una presentación en 4º de la ESO para presentarte a mi clase. Creo que les gustaste, porque casi todo el mundo tiene un perfil en ti ahora. Lo más chulo fue cuando dije “si sale este icono, es que este famoso es de verdad”. Como si una persona no fuese de carne y hueso antes de que tú llegaras al mundo.

Contigo vi cómo se gestó una revolución en el mundo árabe, en Madrid, en Wall Street y en muchos sitios más. Quizás me picó el bicho de la política por tu culpa, aunque también me alertaste de la cantidad de gilipollas que sueltan (y siguen soltando) gilipolleces a través de ti. Si es que no tienes más filtro que el botón de “enviar”, carajo. Hay tuits muy buenos, acertados. Otros son pesados y no hacen más que atacar a los mismos. Quizás nos merecemos todo esto, lo justo por spameadores.

No te voy a pedir nada, ni te escribo esto para felicitarte. Llevamos mucho tiempo juntos, y dudo que me vaya a separar de ti en un rato largo. Creo que eres la red social de la democracia más demócrata, con todos los contras y pros que eso conlleva. Y una de las más pegadas a “lo que más amo en este mundo” que es el Periodismo (toma moñada acabo de soltar, chaval).

Has sido un bonito recurso de domingo, un motivo genial para volver a escribir en mi blog en estos tiempos de incertidumbre que acechan al género. Ya te contaré eso en otro día. Pienso volver a escribirte.

Un fuerte abrazo,
@JoseluZafra

PD: te llamas Larry, en honor al jugador de los Celtics Larry Bird. La compañía que te mantiene lo dice y yo lo cuento aquí para todo el que nos lea. Que se sepa quién eres.

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