“Con la batería intento mejorarme; con la guitarra, me desahogo”

De 18 años y muy tranquilo, me recibe Jorge Murillo en su casa para la primera entrevista que publico en este blog. Como si se tratase de una contraportada de El País, me invita a comer unas migas con huevo y un helado de caramelo. Batería del grupo malagueño Morning Rise integrado por Álvaro Galacho, guitarra rítmica y corista; Héctor Kaparos, vocalista; Chema Muñoz, guitarra solista y armónica; y Juanjo Bravo, bajista, corista y percusionista. Preparado para pilotarse un solo de AC/DC, comienza el interrogatorio en su “despacho”.

El batería, en uno de los conciertos en 'El Harén'

El batería, en uno de los conciertos en ‘El Harén’

Naciste el 6 de octubre de 1995. ¿En Málaga?

Sí. En el Hospital Materno Infantil.

¿Pero te consideras de Segovia o de Madrid? Vas mucho por allí, y tu acento no es malagueño

Se me quedó el acento de allí (de Segovia), de pasar los veranos. Aunque me considero malagueño, porque prefiero estar en Málaga antes que en Segovia por el ambiente, el clima, la cercanía, las amistades. Segovia está bien para un mes, pero para vivir no me termina de convencer. Aquí tengo más independencia, tengo la batería.

¿Y vas todos los veranos a Segovia? ¿Desde que naciste?

Sí. Mi madre es de allí y vamos al menos una vez al año.

¿Algún buen recuerdo que hayas tenido allí?

Una vez, en la piscina, nos disfrazamos todos los primos y yo de reyes magos. Era invierno, por lo que no nos bañábamos. Estuvimos haciendo una especie de teatrillo por la noche, echándonos unas risas, interpretando.

¡Te traigo mirra!

Y nadie sabía lo que era la mirra (risas).

¿Y en Málaga? ¿Alguna anécdota de infancia que te haya contado tus padres?

Pues que me quedaba dormido cuando salía con mi familia a comer. Sobre todo cuando llegábamos al postre, al helado. Una vez me quedé frito mientras pasaba una procesión. En las cenas, me cogía dos sillas, las situaba “estratégicamente” en forma de cama y me dejaban ahí.

Entonces no has sido tú muy llorica

No, la verdad es que no. Lo que si era es muy sentimental. Pero no lloraba por llorar.

¿Qué música escuchan tus padres?

De todo. El rock no les termina de convencer. Les gusta, pero… Dividen su tiempo para escuchar diferentes géneros, y tienen un tiempo para el rock. Aunque no es música que realmente les guste.

¿Cómo que dividen el tiempo?

Por ejemplo, les enseño canciones que yo toco, y a los diez minutos se cansan. Creen que es lo mismo, lo ven todo igual. Escuchan guitarras y “bumbumbún”.

¿Y de pequeño escuchabas guitarras y “bumbumbún”?

De pequeño empecé a tener influencias de reguetón por parte de padre. No sé si le gusta, pero era lo que se escuchaba en esa época, en el 1990 y algo, en el 2000… Y yo las escuchaba en mi discman. Me encantaba, lo bailaba, pero con el tiempo me di cuenta de que no era lo mío.

¿Cuál fue el primer disco que te compraste? Teniendo en cuenta la llegada del mp3, las descargas por internet…

Que yo recuerde el primer disco que me compré con mi dinero (y que no me lo hubiesen regalado mis padres) fue de The Monomes. Alrededor de dos años, cuando fui expresamente a la tienda a pedirlo. Antes de eso me conformaba con la música que teníamos en casa y no compraba discos. “Si lo tengo en internet, para qué lo quiero”. Ahora me doy cuenta que prefiero tener el formato físico que el de ordenador. Le tengo más valor.

Como cuando te compras un libro, que no es lo mismo descargárselo que tenerlo en la estantería.

Exactamente. Lo aprecias más. Si lo tienes de una manera “más abstracta”, pues no lo ves.

¿Y qué música escuchabas por internet?

Pues… estuve un tiempo con el reguetón, hasta los 12 años o así. Después, cuando me metí en el instituto, me relacioné con grupos de chavales bastante más mayores que yo y me influenciaron mucho mis gustos. Entonces empecé a conocer a Bon Jovi, que me encantó desde el primer momento que lo escuché con ‘It’s my life’.

¿Sigues teniendo relación con esos chavales?

De manera muy indirecta. El mundo es un pañuelo, y con estos chavales formé un grupillo de música, cuando empecé yo con el tema de la batería. El guitarrista se llamaba Víctor, y el guitarrista acompañante Raúl. A los meses de haber formado el grupo, se incorporó otro chaval, Juan Roses (que es el nombre que tiene puesto en su Facebook, no sé realmente cuál es). Omar llegó más tarde, que sabía tocar el bajo. Formamos un grupo que llamamos Mística. Duró poquísimo.

¿Entonces cuándo empezaste con la batería?

Poco antes de entrar en el instituto, allá por 2005-2006. Aunque conseguí mi batería en 4º de la ESO. Antes recibía clases de un profesor. Me enseñaba las técnicas y los rudimentos básicos.

¿Y cómo llegaste a tocar la batería? ¿Por el conservatorio?

No fue por conservatorio, sino clases en un centro multiusos de La Cala del Moral. Allí se daban clases de batería. Y la misma que había allí podía usarla con el grupo para ensayar. Quedábamos una vez a la semana para tocar, para prepararnos las canciones. Apenas dimos dos conciertos en el año que estuve con ellos: los dos fueron en ese centro multiusos. Más tarde, por mi cuenta, di un concierto en el Ayuntamiento del Rincón de la Victoria. Este centro, además de dar clases de batería, también las ofertaba de guitarra y de piano.

Entonces viste que se ofrecían clases de batería en La Cala y te apuntaste.

No del todo. Yo quería tocar la batería, aunque empecé a tocar el piano a los 5 años en el Ateneo de Málaga. Estuve como 3 años, y luego lo dejé porque tenía ganas de timbales de esos que veía en los conciertos de La 2. Incluso busqué en internet cuánto costaban, y son súper caros. Y mis padres dijeron “si quieres percusión, ¿por qué no intentarlo?”. En principio estuve en el IES Bezmiliana, del Rincón de la Victoria, donde también se daban clases de batería. Estuve como un año yendo ahí, y luego al centro multiusos.

Según el mito, los baterías son personas muy nerviosas. Y tú te dormías en cualquier lado cuando eras pequeño ¿Rompemos el prejuicio? ¿Te consideras una persona tranquila y que toca la batería?

(Risas) Sí, claro. Pienso que tu manera de ser puede influenciar en el instrumento. Pero si te gusta y de alguna manera te desahogas, te expresas con ese instrumento a base de golpes melódicos “a su manera”, es diferente. Suelo ser tranquilo, e igualmente me gusta darle a la batería.

¿Puede ser que seas aparentemente tranquilo, pero luego descargues en la batería?

No, no. De vez en cuanto estoy más nervioso, como todo el mundo. No pretendo tocar la batería para desahogarme. Si lo haces así, intentado golpear más que tocar, no la tocas bien y uno se acaba sintiendo mal. Es como si golpease, y eso no me termina de convencer. Hay que cuidarla.

Pero también estuviste probando con la guitarra…

Empecé hace tres años, a través de Youtube. Miento: cuando estaba dando clases de batería, mi abuelo me regaló una guitarra antes de su fallecimiento. Y la tenía ahí, “y yo para qué quiero una guitarra, si yo lo que quiero es una batería” porque aún no me había llegado. Me la quedé, y mi madre me apuntó a unas clases para aprender los acordes básicos. Pero al final me quedé en medio año, lo veía demasiado monótono, no estaba cómodo, me aburría y le pillé un poco de tirria. Pero después de comprarme la batería hace tres años, volví a sacar el tema de la guitarra. “Quiero probarla, quiero ver cómo realmente suena, vamos a darle una oportunidad”. Y continué con la guitarra, y a base de mirar videos de Youtube mejoré algunos aspectos.

Pero luego la volviste a dejar.

Tampoco te creas. De hecho, me pongo a tocarla. Con ella sí que me desahogo. Con la batería intento mejorarme, con la guitarra me desahogo.

Después de apuntarte al centro multiusos, el Ateneo, las clases de guitarra… parece que tu familia siempre ha querido estimular tu faceta musical.

Siempre ha estado implicada en que hiciese algún tipo de actividad relacionada con la música. Se sabe por estudios que la música estimula a los niños, sobre todo la creatividad.

¿Te empeñarás en que tu hijo toque algún instrumento?

Hombre, me gustaría enseñarle.

¿Pero te ves capacitado de ponerte a enseñarle a alguien totalmente arrítmico?

Sí, sí. De hecho estoy planteándomelo. Me lo aconsejo mi chica, que diese clases de batería a cambio de sacar algún beneficio económico o, como me quiero volver a meter en una ingeniera, a cambio de clases de materias.

Estuviste con Mística, y luego con Cool Way.

Primero con Mística, sí. Y luego estuve mucho tiempo muerto, que dejé la batería y el centro multiusos. Pero tenía baquetas, y me ponía a tocar en las almohadas. Así practican los profesionales para mejorar sus combos y sonidos.

¿Y cómo llegaste a Morning Rise?

Estábamos en 2º de bachillerato, y a finales de octubre me llegó un mensaje de una excompañera de clase que me comentó que conocía a un grupo de amigos que buscaban un batería. Tuvieron incidencias con él, y buscaron a otro. La compañera se acordó de mí, y me envió un mensaje por Tuenti para comentarme quién era el grupo, lo majo que eran los chavales… Y gracias a eso, dije “¿por qué no?”. Directamente no hicimos ninguna prueba, y me acuerdo que nos conocimos el 7 de diciembre de 2012. No había ningún problema, y desde que nos conocimos, nos caímos bien. Buscaban batería porque les faltaba e iban a participar en un festival de música en el Rincón de la Victoria el 22 de diciembre. Decidieron lanzarse, aunque no estaban seguros de cómo tocaba yo, les daba igual si lo hacía bien o mal, mientras tocase. Solo ensayamos en 3 ocasiones, y conecté con ese estilo de música rock, ¡y con temas propios! Me adapté a sus ritmos bastante bien, y estuve contentísimo en ese concierto.

Ese fue el primero. ¿Fue el mejor? ¿El menos bueno?

Fue el primero, y quizás necesitamos algo más de tiempo. Teníamos un repertorio bastante largo, y me acuerdo que cerramos con Back In Black.

Recuerdo que en ese concierto vestiste la camiseta del Málaga, que jugaba ese día. Y creo que ganó, contra alguien importante.

Puede que al Real Madrid, o algo así.

También recuerdo que uno del grupo preguntó al público cómo iba el Málaga, y lo dijo.

Cierto, cierto (risas). Volviendo a la pregunta: no me gusta pensar de ese concierto como si fuera peor. Aunque tuvimos nuestros fallos, fue especial. En los tres ensayos tuve que adaptarme a tope, hicimos muchos retoques.

En ese momento, tuviste que compaginar los exámenes trimestrales con el “casting”. ¿Y ahora puedes llevar conciertos y estudios?

Ahora mismo sí, porque he dejado la carrera y no tengo ningún problema con eso. Estoy un poco de año sabático/perdido. Es difícil tomar una decisión a esta edad y tan importante. Creo que el problema estaba en que no tenía las cosas muy claras.

¿Te ves capacitado para seguir el año que viene en el grupo?

Sí, no hay ningún problema. De hecho, el sábado 12 de abril tenemos un concierto en ‘Mulse’, en Rincón de la Victoria. Por la noche, a las 12.

¿Dónde soléis ensayar?

Aquí al lado, en la casita que solía ser de mi abuelo. La hemos moldeado un poco para meter la batería y los amplificadores.

¿Habéis tenido algún problema con los vecinos?

Inconvenientes no hay ninguno, salvo que tocamos en un lugar que no está insonorizado y hay que tener en cuenta los horarios y el tiempo que ensayamos. Intentamos tocar una vez a la semana, los domingos por la mañana, para que los vecinos se acostumbren a escucharnos a esa hora. De hecho, mi primo (que vive justo en la casa de al lado) le gusta que toquemos. Aunque no podemos abusar.

¿Tenéis algún ritual a la hora de ensayar?

Pues tenemos una prueba de sonido que la hacemos con un vídeo de internet en el que aparece esta canción. Lo hacemos en versión original, en inglés, para que no nos entiendan. Todos los domingos empezamos con eso, son como nuestros churros con chocolate.

¿Alguna anécdota que hayáis tenido mientras ensayabais? Que se pueda contar.

Hay muchas. En la casa de mi abuelo, dada sus características y su longevidad, cada vez que golpea el viento, se escucha mucho ruido en el interior. Una vez habíamos terminado de tocar una canción un sábado por la noche, y me acuerdo que escuchamos un sonido de la planta de arriba. Álvaro, Juanjo y Chema subieron, con la genial idea de ir con la luz apagada. Justo en el momento que subieron, Héctor se preparó para darles un susto con una bolsa. Se asustaron muchísimo, pensando que había un fantasma. Otra que pasó este verano después de llegar de Segovia, nos encontramos un gato sin vida en la casa. Olía fatal, aunque no estaba descompuesto no quiero especificarlo mucho. Tuve que estar un fin de semana entero fregando y limpiando todo, echando perfumes y velas. De vez en cuando, aún se puede percibir ese olor. “Huele a cargado”, y es como si reviviese. Además, no es la primera vez que esto pasa, pero con pájaros, que no huelen tanto pero dan un mal rollo…

Hasta el momento, ¿cuál ha sido el concierto que más has disfrutado?

El último que dimos en la Tetería El Harén. También el primero que dimos allí, lo recuerdo con mucho cariño: me había abierto más con los del grupo, y vino un montón de gente, llenamos el local. Además, por esas fechas empecé a conocer a mi chica. Ya estábamos consolidado como grupo con las ‘grupis’ y los fans. Tenemos un grupo de amigos alrededor del grupo de música.

¿Y qué pasó con el Victory? Es el único que os han dejado tocar en eléctrico, y no en acústico como en El Harén.

Ha cambiado de dueño, y no creo que volvamos a tocar ahí. Hemos llegado a preguntar, pero no vemos posibilidades como la última vez, de llenarlo. Y es una lástima porque también era un templo. Cuando estábamos planificando la primera vez que íbamos a tocar en el Victory, decíamos “jolines, este sitio va a ser una casa nueva para nosotros”.

En mi opinión, el concierto que más me gustó (y mira que he estado en todos y en ese me sacasteis a bailar por mi cumpleaños) porque tocasteis en eléctrico.

Quedaba muy casero todo. Nos gustó (y nos gusta) esa cercanía con el público. Tanto, que no hay escenario, que no estamos por encima de los demás sino al lado suya. Eso es lo que realmente me encantó del grupo. Cuando les conocí no me imaginaba que iba a ser un grupo tan cercano al público, y me impactó muchísimo. Hacemos congas, y parecen otra parte más.

¿Algún plan para el futuro que nos puedas contar?

Tenemos pensado volver a tocar en el ‘Mulse’ en mayo, según salga este concierto del 12 de abril. Nos gustaría tocar otra vez en ‘El Harén’. Estamos también intentando meternos en algún festival de música del Rincón de la Victoria. Y en verano hay varios proyectos en mente.

También hay que tener en cuenta que el resto del grupo también está estudiando sus carreras.

Exactamente. De hecho, Alvaro está en 3º de derecho, Héctor en 2º, Chema en 2º de filología inglesa, y Juanjo está haciendo el segundo año del curso de cocina. Todos compaginan los estudios con la música.

Y hagas lo que hagas el año que viene, vuelvas a una ingeniería, te dediques a Turismo o a lo que sea, ¿te ves compaginando los estudios y el grupo?

Va a costar muchísimo. Imagino que el primer año mi prioridad no va a ser realmente el grupo. Va a ser algo que lo voy a sentir. Pienso que aunque haya una pausa, no creo que lo vayamos a dejar. Tenemos en cuenta que lo primero son nuestras carreras, y hay que ser realistas. Estaría muy bien que nuestro trabajo estuviera en la música, pero lo primero son los estudios, y eso lo hacen muchos grupos. Pero no quisiera dejarlo, porque la música me gusta mucho, pero si además puedes producirla… Si ya me gusta escucharla, imagínate crearla.

¿Una canción?

The lazy eye of the law, El ojo vago de la ley, de Morning Rise. Es la primera que se me ocurre.

Si no te hubieses dedicado a la batería, ¿qué instrumento tocarías?

Posiblemente hubiera seguido con el piano.

¿Un deporte?

Natación

¿Un libro?

El alquimista, de Paulo Coelho.

¿Tu comida favorita?

Saganaki. Un queso frito típico griego.

¿Una película?

Forrest Gump.

¿Un grupo de música?

Gotthard. The Monomes me gustan mucho, pero Gotthard me ha influido bastante. A nivel profesional y sentimental.

¿Dónde te ves dentro de cinco años?

Estudiando la carrera, terminándola (espero) y sin parar de hacer cosas. No quiero quedarme parado. Cosas relacionadas con la música y con la aviación.

¿Un ídolo?

Mi tío Malín. Es una persona que lo considero ídolo. Me encanta.

¿Algo que añadir?

Pues que dentro de poco vamos a sacar la maqueta en formato físico. Serán 3 canciones, y el precio no lo tenemos todavía decidido. Con esas ganancias podríamos meternos otra vez en el estudio, y grabar algún disco.

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