18 de noviembre

A continuación: la igualdad de géneros en España.

La violencia contra el hombre es un tipo de violencia intrafamiliar que se enmarca en lo que se denomina violencia de pareja, donde el rol de agresor es tomado por la mujer. La violencia contra el hombre no se considera violencia de género (tal como ocurre con la violencia de pareja perpetrada contra las mujeres) puesto que no se atribuye a las desigualdades entre los sexos (como en el caso femenino); sin embargo, ciertos autores indican que tanto en la violencia contra las mujeres como en la que es realizada contra los hombres se pueden encontrar motivos similares, mientras que el proceso de identificar al hombre como víctima es complejo y nada exento de controversias.

Desde esta perspectiva, la violencia femenina es socialmente menos aceptada que la masculina, indicándose que por lo general ellas suelen utilizar formas indirectas para expresarla, sugiriéndose que muchas veces cuando la mujer ha sido violenta, lo es por haber sido previamente víctima; en efecto, aquí nacería la figura del “agresor primario”, que en términos simples relaciona la actitud violenta de la mujer con la existencia ex ante de antecedentes como víctima.

Dentro del contexto sociocultural del estereotipo de masculinidad, es frecuente que algunas de las víctimas encubran o disimulen el estar sufriendo este problema por temor a ser juzgados negativamente por el resto de la sociedad. En algunos hombres, este comportamiento evasivo podría estar justificado por el temor a sentirse ridiculizados por sus amistades, compañeros de trabajo o simplemente por retraimiento ante sus semejantes. Debido a la reticencia por parte de los varones a hacer pública su situación, el alcance de esta problemática se torna difícil de evaluar, aunque diversas investigaciones indican que dentro de los distintos actos de violencia perpetrados contra éstos se pueden encontrar: violencia sexual indirecta (ridiculización, acusaciones sin fundamento o ataques cuando no está en condiciones de responder sexualmente), violencia verbal, violencia física, entre otras.

Cabe indicar que no se observa la inclusión de este fenómeno como violencia de género dentro de los ordenamientos jurídicos de España yAmérica Latina, a pesar que en el caso del primero por ejemplo, algunos periodistas españoles sí que lo definen como tal.

 

Y ahora dime, ¿somos iguales ante la ley todos los españoles?

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