Una vida en joysticks, plataformas y tiros

Me acuerdo todavía de aquellos días en los que le pedía a mi madre una Game Boy Color, con su mierda de resolucion, sus píxeles y el pokémon, que era mi principal propósito. Nunca la conseguí, por mucho que lo intentase, y se puede decir que aún estoy en esa carrera de conseguir ahorrar para poder pagar una consola con la que divertirme y retar a mis amigos.

Todavía recuerdo esa navidad de 2000 y pico, en la que ”papa noel” nos regaló la PS2 y aquel juego de carreras de coches que ya va por la quinta edición: el Gran Turismo 3. Mi padre ganaba siempre en las carreras, y yo creía que se debía a que el podía (y sabía) conducir y yo apenas podía aporrear dos botones a la vez. Yo era de esos que utilizaba la cruceta (o como yo llamaba: las flechitas) y me tuve que pasar al joystick izquierdo para poder jugar mejor. En ese tiempo había juegos buenos, te divertían y los gráficos eran malísimos, aunque lo importante era ver y escuchar bien. Recuerdo aquel juego de plataformas, tan estúpido, tan infantil, tan gracioso y tan…tan algo inexplicale que te hacía jugar. ¿Os acordáis de Woody Woodpecker “el pájaro loco”? Yo tenía un juego de él

Aún tendré piezas de aquella Memory Card de 8 megas en la que podías guardar partidas a tutiplén, y no tener la play encendida toda la noche para jugar al día siguiente (que es lo que hacía yo). De ahí viene la excusa de “esperate, que guardo”.

Ya haciéndome más mayor, empecé a narrar los partidos junto a Manolo Lama y Paco Gonzalez en los juegos del Fifa. Siempre me cogía al Arsenal, al Bayern de Munich, al Liverpool o al Real Madrid, y de ahí no pasaba. El resto de aquipo sobraban. Pero pese a que mi amor siempre ha ido dirigido hacía el fútbol de EA y no de Konami, yo tuve, y sigo teniendo, el primer Pro Evolution Soccer, y quien pudiera jugar a ese juego diría que es una completa porquería (aunque yo respeto a la gente que le gusta más el Pro, si al fin y al cabo “subnormales los hay en todos lados”).

De alguna de las sagas que dije “tio, estoy to enviciao a este juego” es la de Jak & Daxter. El primero era infantil, pero el segundo y  sobre todo el tercero rozaban la grosería y el Call Of Duty actual. De esos juegos me hice ya mayor.

El increible Burnout 3, el dichoso Singstar de mi madre, el primer y gran juego de rol: Kingdom Hearts, Sly el ladrón y otros juegos a los que les dediqué gran parte de mi preciado tiempo.

El Guitar Hero era, sin duda, uno de mis favoritos. La pena es que nunca lo tuve, y siempre jugaba con mi primo. Aún recuerdo el Though the Fire and Flames que mis amigos se hacían en medio y yo no daba ni una nota en fácil.

Ya en los úlimos años ha crecido la tendencia hacia los juegos de First Person Shooter, como el “ya no tan friki” Call Of Duty. Se puede decir que cada edad tiene su juego, y a la mía disfruto del COD Black Ops.

Seguramente a todos no nos habrá afectado igual los videojuegos. Algunos tuvieron la oportunidad de estrenar un Super Mario Bros, o de nacer con una PSP debajo del brazo.

Espero que os haya gustado mi vida en videojuegos, y perdón por no haber escrito en varias semanas.

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