Érase un hombre a un balón pegado.

Aquel hombre, no muy grande a simple vista, gigante si lo vés jugar con su balón pegado.

Te recorta, te dribla, te regatea y re-regatea, te deja tirado (en término futbolístico) y se va a por el siguiente. Ese hombre que todos quieren llegar a él y nadie lo consigue, ese hombre insustituible e imprescindible, que vivía por, de y para su pasión. Ese hombre que siempre iba a un balón pegado.

¡Pues hala! Sin pierda te dejo.

PD: este post es solo para informar de, a partir de ahora, haré todo lo posible por postear como mínimo 1 vez a la semana.

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